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Lo conceptual no siempre funciona: qué nos enseña el cartel del Orgullo de Madrid 2026

Lo conceptual no siempre funciona: ¿Orgullo o prejuicio? Análisis del cartel del Orgullo de Madrid 2026

Madrid ha amanecido estos días empapelada con la campaña municipal del Orgullo 2026: sillas de terraza, balcones con flores y tarros de caramelos teñidos con los colores del arcoíris, bajo el lema «Orgullosamente de Madrid». Lo llamativo no es lo que muestran los carteles, sino lo que omiten: ni las siglas LGTBIQ+, ni una sola persona del colectivo, ni rastro de la memoria reivindicativa del 28 de junio. Arcópoli y COGAM han hablado de «borrado sistemático».

No escribo esto como columna política, sino como diseñador. Dentro de la polémica hay una decisión de diseño concreta, y de ella se aprende mucho.

Lo conceptual no siempre funciona: a veces el concepto no condensa el mensaje, lo hace desaparecer.

El concepto es una herramienta, no una coartada

El recurso elegido es una metonimia: sustituir a las personas por objetos que «representan» Madrid. Sobre el papel resulta sofisticado. Pero la abstracción tiene una regla no escrita: funciona cuando el público puede reconstruir lo que falta, y falla cuando lo que falta es justo lo que la pieza debía honrar.

Aquí el sujeto eran las personas. Y un Orgullo sin personas no es discreto: es un Orgullo vacío. Cuando el concepto abstrae al sujeto, no lo sublima, lo elimina.

El arcoíris «seguro» deja fuera el espectro

Teñir unos caramelos de seis colores no representa la diversidad de 2026. Representa la idea de diversidad que teníamos hace veinte años, cuando la conciencia del colectivo empezaba a abrirse pero todavía no contemplaba otras realidades.

El espectro de hoy incluye lo trans, lo no binario, lo intersex, cuerpos, edades y orígenes que no caben en una bandera de seis franjas. Quedarse en el arcoíris decorativo es quedarse en la versión más cómoda —y más antigua— de una conversación que ya avanzó.

Encargar a una IA la imagen de un colectivo es casi garantizar que se quede en el centro y borre los márgenes, que es donde vive la representación.

Porque las imágenes arrastran rastros visibles de IA, y un modelo generativo tiende hacia la media, hacia lo genérico, hacia lo seguro.

El brief más difícil del mundo es «que no falte nadie»

He trabajado para la administración pública y conozco el reflejo: por miedo a dejar a alguien fuera —o a un titular incómodo— se toma el atajo más tentador: si no represento a nadie, no me equivoco con nadie.

Pero eso no es neutralidad: es deshumanizar la pertenencia. Cuando retiras a las personas para no tener problemas, el mensaje que queda es que las personas eran el problema. La intención de no molestar termina siendo la ofensa.

La prueba de que fue una decisión, no una limitación

No defiendo el «todo literal». Sevilla afrontó el mismo encargo de forma opuesta: su cartel oficial de 2026, del ilustrador Rubén Terriza, es una pintura con un abrazo colectivo en el centro, una bandera trans como mantón y guiños andaluces y LGTBIQ+. Personas, cuerpos, identidad. Barcelona apostó por mostrar las banderas del colectivo.

Mismo evento, decisiones opuestas: poner a las personas en el centro o retirarlas.

El fallo de Madrid no es haber sido conceptual. Es haber usado el concepto para vaciar en lugar de para condensar.

Cómo trabajo yo: diseño con variables sociales, simbólicas y políticas

Un encargo como el Orgullo no es un brief estético: es un brief con capas sociales, simbólicas y políticas. Antes de proponer un color o una tipografía, leo el contexto:

  • ¿A qué personas tiene que ver representadas? No a un público genérico, sino a la gente concreta a la que la pieza habla.
  • ¿Qué debe recordar? Toda celebración con historia carga una memoria que no es decorado.
  • ¿Qué no se puede borrar? Porque lo que dejas fuera también comunica.

Cuando un colectivo no se reconoce en una imagen creada para él, el fallo no es del público que se ofende. Es del encargo, y de quien lo resolvió.

Conclusión

Una pieza puede ser limpia, «bonita» y técnicamente correcta, y aun así fallar en lo único que importaba: hacer sentir vista a la gente.

Si tu marca necesita hablarle a una realidad concreta sin sonar a folleto vacío ni a postal turística, ese es el tipo de problema que me gusta resolver.

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Adorian · AstroDeSign — Diseño con criterio, contexto y propósito.